Esta semana me agarró un ataque de orden impresionante. Sabés a lo que me refiero, esa energía tremenda con la que no podés parar de ordenar, limpiar, desechar, hasta organizar toda la casa.

¿De dónde proviene esta fuerza?

¿Cómo hacemos para mantenerla?

Te cuento mi experiencia.

Muchas veces estas jornadas intensivas de orden y progreso en casa vienen con previa planificación, y otras (como usualmente me pasa) se genera por la simple acción de comenzar a ordenar un cajón, luego otro, y así, hasta llegar a toda la casa.

Mi nuevo placar (que amo!) creación de ESPAIS Arquitectura.

Otras veces son provocados por la acumulación de estímulos externos. Por ejemplo, yo vivo mirando tableros de Pinterest con fotos de espacios mega-ordenados, siguiendo blogs como Casa Chaucha con ambientaciones encantadoras, y videos en Youtube con testimonios inspiradores de toda una corriente de minimalistas, que han cambiado radicalmente sus estilos de vida, al modificar su relación con los objetos.

Pero definitivamente el estímulo más grande, que me impulsó a ordenar -como nunca antes- a fondo toda mi casa (¡y con ello mucho de mi vida!) lo han dado estos dos libros:

La Magia del Orden (Marie Kondo)

Una japonesa apasionada (desde pequeña) con la organización del hogar. En este bestseller, te invita a cambiar drásticamente tu vida a través de la organización de tu casa.

A diferencia de lo que me esperaba, instrucciones precisas de cómo almacenar los tipos de objetos en sí, Kondo me sorprendió sobre su principal enfoque: La energía de los objetos. Habla mucho sobre la influencia que ejercen en nuestro estado de ánimo y cómo el orden (o desorden) de nuestra casa es un reflejo de nuestro estado mental.

Deseo Consumido (Evangelina Himitian y Soledad Vallejos)

Dos mujeres que, luego de llegar al colapso por ese consumismo extremo que caracteriza a nuestra sociedad actual, pactaron estar un año entero sin comprar nada más que lo estrictamente necesario.

Durante ese tiempo publicaron en un blog (deseoconsumido.com) ensayos sobre cómo es vivir sin sucumbir en el supermercado a un pack 3×1 de yogures o a los grandes descuentos por fin de temporada en los shoppings. Además presentaron en una galería de arte de Buenos Aires una exposición de cientos de objetos inservibles que fueron despojando de sus casas durante la experiencia.

El libro es una completa investigación, con estadísticas y números sobre el consumo exagerado en el que estamos inmersos como sociedad, lo peor de todo, sin darnos cuenta.

Puede que sea más que nada el entusiasmo del momento, pero realmente siento que este ataque de orden que tuve el fin de semana tiene muchas más chances de perdurar en el tiempo que los anteriores.

Estos dos libros que, si bien los leí con un año de diferencia entre uno y otro, lograron que algo haga clic en mi cerebro, modificaron por completo la manera en que me relaciono con los objetos y por lo tanto, los parámetros con los cuales tomo gran parte de las decisiones de mi día a día.

Un área recuperada en casa, donde hoy disfruté redactando este post.

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