Nunca creí que llegaría el día en que sea yo quien responda ¡Comida! cuando algún miembro de mi familia me pregunte qué hay de comer hoy.

Pero la verdad es que puede llegar a ser mentalmente agotador planificar qué cocinar cada día. Algo que le guste a todos, que sea sano, que no engorde, que sea rico, que no sea repetido…

Bueno, la verdad es que yo no cocino para el almuerzo de cada día. Pero cada vez que Lourdes (mi super ayudante) me preguntaba “¿Qué voy a cocinar hoy, señora?” me entraba una angustia desesperante, mezclada con una total falta de ideas que terminaba en un menú repetido y una nueva llamada de atención a mí misma sobre “Tengo que sentarme a armar el bendito menú semanal de una buena vez.”

Ese día llegó y fue más fácil de lo que pensaba. Así que lo puse en tres simples pasos para compartirlo con vos, y así puedas liberarte también de la nebulosa de decidir qué cocinar cada día.

Primero, pensar en el macro-menú

Te recomiendo que en primer lugar no intentes armar el menú semanal definiendo un plato específico para cada día, tipo: lunes vori vori, martes milanesa. Esto te puede llevar demasiado tiempo y energías, podés repetir platos o quedarte sin ideas muy rápidamente.

Mejor primero definir los tipos de platos por cada día de la semana. Por ejemplo: Lunes sopas, martes tartas, miércoles carnes blancas, jueves pastas, sábado carnes rojas, etc.

Esto, además de resultar más fácil y rápido de definir, te va ayudar a balancear entre lo nutritivo y lo rico (que no siempre es lo mismo) y los diferentes gustos de cada miembro de la familia (que tampoco siempre son los mismos!).

Este primer paso te recomiendo lo hagan en familia, para que todos aporten sus ideas (o más bien, hablen ahora o callen para siempre) no sea que después vengan con que no les gusta el menú.

Nunca me imaginé que llegaría el día en que conteste de esta manera.

Segundo, afinar la puntería e ir hacia lo específico

Una vez que definan entre todos los tipos de platos que se comerá cada día, podés ir a lo concreto. Aquí ya podés continuar vos sola, es probable que llegado a este punto tu querida familia reunida ya cambie de tema y vos seguís con tu ideología de querer armar un menú perfecto de por vida.

Por ejemplo: Yo que puse que los martes serán de tarta con ensalada. Puedo poner este primer martes una tarta de verduras, el siguiente martes, tarta de choclo, el siguiente tarta de pollo, de jamón y queso, de cebolla, fugazza, lo que sea.

Los jueves, si son de pasta, podés poner: Este jueves spaguetti, el siguiente lasagna, el próximo ñoquis, y así.

Tercero y último ¡armar la lista del super!

Ahora que ya tenés desplegado un hermoso calendario de comidas, te va a resultar mucho más fácil hacer la lista del super.

Con tu nuevo menú en mano, la heladera y alacena a la vista, ahora ya podés armar tu lista de compras para toda la semana, quincena o el mes (mentira, nadie compra para todo el mes, siempre termina faltando algo!)

Si te portaste bien quizás hasta tengas una variedad de comidas diferentes (o repitiendo aquellas que son más ricas) para cada día ¡en un mes entero!

Estos son mis 3 pasos hacia un menú semanal definitivo. Espero que los apliques y luego me cuentes que tal te fue. ¡Hasta la próxima!

 

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