¿Cómo lograr una contraseña segura pero a prueba de olvidos? Aquí te doy algunos consejos. Porque las contraseñas más clásicas son aquellas fáciles de recordar (el nombre de tu perro, tu gato, tu hijo). Irónicamente estas son las más inseguras.

Construyendo una contraseña segura

Para crear una contraseña segura lo primero que tenemos que ver es que sean largas (8 o 12 caracteres) y alfanuméricas. Es decir que tengan además de letras algunos números e incluso caracteres especiales (comas, puntos, guiones). Si le agregás por ahí alguna mayúsculas mucho mejor.

Pero qué pasa, de tan complicada que es, muchas veces la olvidamos. Para esto, podés crear un sistema propio, que sólo vos conozcas.

¿Te acordás cuando en el colegio escribías cartitas de secretos con tu mejor amiga, bajo un código que sólo ustedes conocían? Bueno, algo así.

Primero, tomá una frase completa que recuerdes fácilmente. Canción, poema, rima (si es algo que te avergüenza mejor, así no le decís a nadie por nada del mundo).

Usemos como ejemplo la parte de una poesía que me encanta “Aunque el frío queme” (No te Rindas de Mario Benedetti). La contraseña más débil que sale de esta frase es: aunqueelfrioqueme. Pero para hacerla un poco más segura vamos a agregarle un número: aunqueelfrioqueme75. ¿Mejor, verdad?

Sigamos. Vamos a hacerla un chiqui más fuerte agregándole una mayúscula: Aunqueelfrioqueme75.

Como queremos que sea a prueba de hackers y chusmas, pongámosle un caracter especial (por ejemplo #). Pero para que no se te olvide hacelo coherentemente reemplazando una de las letras, por ejemplo la E. Quedaría así: Aunqu##lfrioqu#m#75.

Podés seguir, reemplazando por ejemplo otra letra (la U) por un número (8). Quedaría así: A8nq8##lfrioq8#m#75

¿Qué te parece ahora tu contraseña? ¡Se ve como una contraseña segura! Debés memorizarla, pero más que nada saber el sistema que hay detrás.

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No uses la misma contraseña para todo

Bueno, entiendo que tu nueva contraseña segura bajo ese sistema que creaste te quedó genial y además la sabés de memoria. Pero no, no debés usarla para todas tus cuentas. Porque ya sabés, te descubren una y fuiste con todas las demás.

Sé que es mucho pedir tener una contraseña para cada cosa nueva en la que te registres, vas a enloquecer. Pero por lo menos no utilices la misma contraseña de una cuenta importante (tu perfil de Facebook o tu e-mail principal) para registrarte a alguna tontería.

¿Anotar tus contraseñas?

Mmmm.. Esto es medio vidrioso. Pero bueno, siempre y cuando no tengas un cuaderno cuyo titular sea “Mis contraseñas secretas. Favor no leer.” Podés tener anotadas tus contraseñas en algún lugar. Lo importante es que esté super camuflado y nadie sepa que ahí están.

Cómo crear una contraseña segura (y otros consejos para proteger tus cuentas en la red) | Frugalisima

Puede ser el nombre de un contacto en tu teléfono o tenerlas anotadas en un cuaderno, sin ningún orden aparente. También una planilla Excel o un documento Word protegido con una contraseña.

En todos estos lugares donde anotes también podés hacerlo sin anotar del todo, con tal de que te ayude la memoria basta. Actualmente también hay formas de guardar tus contraseñas en el navegador que utilices y administrarlas con una contraseña master para todo.

Cuentas bancarias

Y ya que hablamos de contraseñas, no quiero dejar de mencionar esto muy importante: Cuidá las contraseñas de tus cuentas bancarias. Tus claves, pines de acceso o transacción al homebanking o del cajero automático son secretas. Ningún personal del banco puede solicitarte que se las digas nunca.

Mucho cuidado con esas llamadas -muy bien actuadas, por cierto- donde supuestamente te solicitan datos como estos para ser actualizados. Otra clásica excusa también son los premios que supuestamente ofrecen a cambio de que te le pases estos datos. Suelen ofrecerte ser vía llamadas, mensajes o e-mails. Ante la duda mejor no. Y mejor, cuando de tus datos se trate, dudá de todo.

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