Desde expertos en relaciones matrimoniales hasta revistas del corazón, recomiendan a las parejas pasar tiempo a solas. Por experiencia conocemos todos los beneficios que esto trae: Une más a la pareja, propicia la comunicación, el romance, en fin, es completamente necesario para la supervivencia y crecimiento de la relación. Que lo apliquemos o no es otra historia, pero de que lo sabemos, lo sabemos. Pero, ¿cómo es con los hijos o los amigos?

pasar tiempo en pareja

Una vez escuché en la radio a un psicólogo hablar sobre pasar tiempo con la familia. Entre varias recomendaciones hubo una que me llegó y la tomé. Se trata de pasar tiempo con la pareja y con los hijos, pero de a uno.

Generalmente, cuando pensamos en pasar tiempo con la familia, nos imaginamos actividades grupales. Viene la idea de salir a comer, ir al parque, con papá, mamá, e hijos (a veces incluso algún primito o amiguito). Estas actividades son divertidas, cumplen su cometido de unir a la familia y pasar un lindo rato, pero en cierta forma el impacto es leve. No debería ser la única manera.

Pasar tiempo con la familia pero de a uno tiene otro impacto, y grandes beneficios.

Con los hijos

Tengan la edad que tengan, salir vos y tu hijo(a) solos, cambia completamente la dinámica. Es otra la vibra, hay más atención mutua. Es más enriquecedora la actividad en cuanto a la conexión interpersonal y emocional. Esto deriva generalmente en un ambiente con más confianza. La actividad se convierte en el momento ideal para que tu hijo refuerce su confianza en vos. Puede propiciar a que te empiece a contar cosas que en otro momento no puede, no se anima, o simplemente “no se da” (sobre todo si es adolescente).

Salir periódicamente con tus hijos, de a uno, es una práctica que fortalece los cimientos de esa relación que es para toda la vida. Cuanto antes comiencen, mucho mejor. Si se hace costumbre entre ustedes, sin dudas tendrá sus beneficios.

padre e hijo

¿Y con los amigos qué?

Cuando empecé a aplicar esto en mi vida, también pude detectar otras situaciones similares. Por ejemplo: las salidas con grupos de amigos. Sin duda, son una excelente terapia de desconexión, risas, diversión. Son geniales, hacen bien, son necesarias para la vida, pero el impacto es otro. Tienen el mismo resultado que las salidas “en familia” que cité más arriba.

grupo de amigas

¿Alguna vez probaste salir con cada uno de los miembros de tu grupo de amigos, pero de a uno? ¿Por qué cuando estamos organizando una salida entre amigos y se apuntan sólo 2 o 3 se suspende por el famoso “no hay quórum”?

Yo te recomiendo que en un caso de falta de quórum igual salgas con quien se anote. Incluso que empieces a propiciar salidas a solas con otro amigo o amiga (que no sea tu “best-friend”, ese que se conoce de memoria todos tus dramas), sino con aquellos a quienes sólo frecuentás en grupo. Ambos van a conocer una nueva faceta del otro, eso que no se da en las salidas grupales. Pueden surgir nuevos temas, nuevos intereses, ideas, proyectos, actividades ¡quién sabe!

sillas

El resto del mundo

Lo mismo podés aplicar a todos los demás. Tus padres, hermanos, parientes políticos, clientes, compañeros de trabajo, personas mayores, tíos, sobrinos, aquellos con quienes no te imaginás tener mucho en común, más que las reuniones sociales que los convocan.

Animáte a un café, un almuerzo, o un tiempo de tereré con alguno. Todos tienen algo bueno que contar. Todos tienen algo que enseñarte y viceversa. Es cuestión de decidirte a ampliar tu campo y cosechar lo bueno de cada uno.

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